Cada vez me cuesta más escribir y dejar las huellas de mi sentir... Es que siempre tuve la esperanza de que mi voz susurrante viajara hacia los oídos de quien más amo, esa persona que ha iluminado mi vida como nunca nadie lo ha hecho y que le dio un sentido, más allá de del amor que nos tenemos... iluminó un camino para mí.
Pero las palabras mueren, sin ser oídas, sin ser leídas. Y me marchito... porque las ganas de contarle al mundo el amor que siento y la ternura que vivo se esfuman con cada instante de demora...
No me juzguen de ansiosa... es una pena de amor... incompleta...
martes, 15 de diciembre de 2009
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