jueves, 22 de octubre de 2009

Anochecer

Quisiera tan solo hacer caso omiso del día que se apaga en el horizonte... El aire se enfría, el mundo duerme, los vientos traen canciones de lugares perdidos en el tiempo... Ay, qué frías se me hacen las estrellas, su brillo azul no alcanza para iluminar el abismo de mi alma... y la luna ha partido lejos.
¿Te ha llevado, acaso, consigo? ¿O has emprendido una persecusión tras ella? ¿Cuáles son las inefables razones que te alejaron de mis brazos? No sé si escucharlas... apenas me alcanzan los oídos para escuchar los latidos últimos que mi corazón deseoso de morir regala, tal vez, a mi empobrecida esperanza...
Duele, duele el alma, el corazón, duele cada una de las partes que componen a mi ser, como si por mis venas no corriera sino lava espesa, ardiente... tal tormento no se compara con la desdicha de no tenerte... y aún  así no podría explicarte la extensión de mi dolor...

viernes, 9 de octubre de 2009

Disculpas...


Pese a lo que prometí, hoy me trago esas palabras sucias y vuelvo a publicar este poema. Tengo la esperanza de que finalmente llegue a su destinatario, pues la escribí com mucho, muchísimo amor y no deseo guardarlo para mí... Disfrútenla. 



Extraño tu desnudez envuelta en las sábanas 
casi nunca propias, extraño 
mi piel rozando tu cuerpo, percibiendo 
la tibieza, expresión física de la ternura.
Extraño mis labios acariciando casi ficticiamente los tuyos
con un esplendor propio de mil reyes,
y la felicidad de tenerte en mis brazos, 
y el amor golpeando el pecho,
con las preguntas muertas en la garganta,
con el devenir de la vida cotidiana en sombras, 
con la placidez de guardar este secreto, este
secreto al mundo...
este mundo que tan sólo es nuestro.
Extraño tu mano en la noche oscura
recorriendo los caminos sinuosos de mi espalda,
con la delicadeza de quien cuida algo frágil...
pues, ¿no es, amor, frágil,
este portal al otro mundo, mundo que tan sólo
nosotros creamos, donde vivimos y morimos
en lo que dura un suspiro?
Extraño mi cabeza en tu pecho, escuchando 
y el silencio que pesa en derredor...
Extraño ese dulce despertar de mis manos,
hechas alas, en los cielos de tu cuerpo, 
libres de volar, dueñas y señoras,
amas y esclavas, de placeres recíprocos...
Extraño y te extraño, acaso, porque hoy estás cerca
y a la par estás lejos...
Mueren en mis errores mis palabras de amor...
Muero, acaso, en mis errores, muero y mueres de dolor
y vuelvo a morir otra muerte...
No puedo evitar dejarme cubrir por
un velo de tristeza... porque hoy quiero vivir, 
pero crecer implica errar, y demasiado erré sin crecer...
Hoy quiero ser libre de amarte, hoy quiero que mis manos, mi corazón,
amos y esclavos de tu amor,
aprendan a recorrer otra vez los caminos
que me lleven a tenerte otra vez
en mis brazos, envuelto en sábanas.





Te amo mucho mucho amor de mi vida. Perdón por mi horrible y vergonzoso comportamiento.

martes, 6 de octubre de 2009

Un instante de razón...


Son pasos, pasos en la tierra húmeda, son huellas de un halo gris.
Son caminos que vuelven a ser recorridos, que no quieren serlo.
Pasos perdidos de toda razón y lógica... pasos heridos.
Sangre y lágrimas.


Acaso te hallas perdido allí alguna vez... acaso sepas que
es un camino tan lleno de espinas como de luz...
Acaso tu corazón te haya guiado, cuando la mente se empeña en olvidar.
Acaso... reconozcas el salitre del camino,
rastros de una tormenta que no brota sino de mis ojos...


Los mismos que alguna vez admiraron en silencio,
que dijeron mil palabras sin ser dichas...
los mismos que ahora anhelan tu presencia, a la par
de cada rincón de mi ser...


Porque este recuerdo es mi camino y ahora es mi muerte,
pues de tanto recorres este sendero no me quedan ya fuerzas,
no me queda sino el abrazo helado del olvido,
un deseo muerto en la garganta, una palabra
pecado, que no debe ser dicha.


¡Sí, pecadora, hereje,
a la hoguera, a la tortura!
Pues ninguna muerte es tan terrible,
como vagar eternamente en el recuerdo,
falta de razón, plena de locura.

domingo, 4 de octubre de 2009

ME ODIO

Me odio.
Es un humor espeso que corre lento por mis venas
Que hace latir duro y despacio a mi corazón.
Tengo ganas de arrancar mis entrañas con las manos
de golpear mi pecho sin cesar
de tironear de mi corazón hasta que,
falto ya el aire,
se desprenda de una vez,
desgarrada la carne, herida en lo más hondo de mi ser.
Quema esta pena ardiente, no me deja respirar,
falta está mi alma de luz y aire y vida...

Preferiría ahora sufrir el peor de los tormentos,
aunque eso significase morir sin dignidad.

Porque ahora estoy muerta en vida.
La culpa es un puñal clavado en mi esencia
en mi ser más profundo...
¿Cuánto realmente he errado?
¿He sido impaciente o realmente no he confiado?

Historia, pasado, no sirven.
Mucho me he equivocado. Mucho me ha pasado.

VOY A PERDER LA CORDURA
Ya no sé hasta qué punto me puedo equivocar
Ya no sé hasta qué punto puedo tener razón

¿QUÉ TANTO ESTOY EQUIVOCADA?

EL DOLOR DE NO SABER, DE ODIARME, DE SER, ES UNA BRASA QUE QUEMA MI INTERIOR Y QUE NO PUEDO EXPULSAR

¿A qué viento habré de hacer caso?

LA INSANÍA TOCA A MI PUERTA
ya no estás para ayudarme.

NO PUEDO DEJAR DE ODIARME.

Lágrimas odiosas, se niegan a aparecer.
Mientras tanto me hundo en este río salado que brota de mi interior,
tormentoso,
cruel, despiadado.

BASTA...
NO PUEDE DOLERME TANTO

SI PUEDE.

BASTA

LOS GRITOS NO ME BASTAN PARA GRITAR MI ODIO Y MI DOLOR

ESTA VIDA ENFERMIZA ES LA QUE CONSTRUYO Y LA QUE HAGO

¿Es tarde para pedir perdón?
¿Tanto me equivoqué?
¿Realmente me equivoqué?

SOY UNA MIERDA.






Me odio.

jueves, 1 de octubre de 2009