Pese a lo que prometí, hoy me trago esas palabras sucias y vuelvo a publicar este poema. Tengo la esperanza de que finalmente llegue a su destinatario, pues la escribí com mucho, muchísimo amor y no deseo guardarlo para mí... Disfrútenla.
Extraño tu desnudez envuelta en las sábanas
casi nunca propias, extraño
mi piel rozando tu cuerpo, percibiendo
la tibieza, expresión física de la ternura.
Extraño mis labios acariciando casi ficticiamente los tuyos
con un esplendor propio de mil reyes,
y la felicidad de tenerte en mis brazos,
y el amor golpeando el pecho,
con las preguntas muertas en la garganta,
con el devenir de la vida cotidiana en sombras,
con la placidez de guardar este secreto, este
secreto al mundo...
este mundo que tan sólo es nuestro.
Extraño tu mano en la noche oscura
recorriendo los caminos sinuosos de mi espalda,
con la delicadeza de quien cuida algo frágil...
pues, ¿no es, amor, frágil,
este portal al otro mundo, mundo que tan sólo
nosotros creamos, donde vivimos y morimos
en lo que dura un suspiro?
Extraño mi cabeza en tu pecho, escuchando
y el silencio que pesa en derredor...
Extraño ese dulce despertar de mis manos,
hechas alas, en los cielos de tu cuerpo,
libres de volar, dueñas y señoras,
amas y esclavas, de placeres recíprocos...
Extraño y te extraño, acaso, porque hoy estás cerca
y a la par estás lejos...
Mueren en mis errores mis palabras de amor...
Muero, acaso, en mis errores, muero y mueres de dolor
y vuelvo a morir otra muerte...
No puedo evitar dejarme cubrir por
un velo de tristeza... porque hoy quiero vivir,
pero crecer implica errar, y demasiado erré sin crecer...
Hoy quiero ser libre de amarte, hoy quiero que mis manos, mi corazón,
amos y esclavos de tu amor,
aprendan a recorrer otra vez los caminos
que me lleven a tenerte otra vez
en mis brazos, envuelto en sábanas.
Te amo mucho mucho amor de mi vida. Perdón por mi horrible y vergonzoso comportamiento.


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