martes, 1 de junio de 2010


El corazón se me escurre entre las manos...
Y mis alas están recortadas por el miedo.
Tus heridas sangran en mi alma... 
Siento que cada paso que doy, pensado, repensado y dubitativo, no me conducen sino a equivocarme... 
No quiero volver a aquello que fui, no puedo volver a caer...
El miedo me paraliza, me ciega y tan solo tu mano me puede guiar...
Tu mano que ahora veo borrosa en la oscuridad que tan solo yo ayudé a crear... 









Al final, tengo tanto miedo que no puedo ni escribir...