Quisiera tan solo hacer caso omiso del día que se apaga en el horizonte... El aire se enfría, el mundo duerme, los vientos traen canciones de lugares perdidos en el tiempo... Ay, qué frías se me hacen las estrellas, su brillo azul no alcanza para iluminar el abismo de mi alma... y la luna ha partido lejos.
¿Te ha llevado, acaso, consigo? ¿O has emprendido una persecusión tras ella? ¿Cuáles son las inefables razones que te alejaron de mis brazos? No sé si escucharlas... apenas me alcanzan los oídos para escuchar los latidos últimos que mi corazón deseoso de morir regala, tal vez, a mi empobrecida esperanza...
Duele, duele el alma, el corazón, duele cada una de las partes que componen a mi ser, como si por mis venas no corriera sino lava espesa, ardiente... tal tormento no se compara con la desdicha de no tenerte... y aún así no podría explicarte la extensión de mi dolor...


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