La noche transcurre lento...
Un río corre espeso en mi interior, me deja sin aliento, confusa... Una pena que no alcanzo a vislumbrar siquiera...
El tiempo me ahoga en su abrazo interminable, y el sueño que no llega...
Ha partido con el viento que se llevó las estrellas.
Las nubes ahora lo cubren todo, el viento silba violento, y trae rumores de truenos en su seno...
¿En donde se desatará la tormenta?
¿Es, acaso, allá arriba en el cielo donde los llantos se multiplicarán por miles?
¿O será en mis ojos y en mi boca donde nacerá con la fuerza de mil tempestades?
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